El aumento de peso de los bebés amamantados durante el primer mes

El aumento de peso durante el primer mes de vida es una preocupación frecuente entre los padres, especialmente cuando el bebé es amamantado. Es importante comprender que la lactancia materna obedece a mecanismos fisiológicos específicos y que las variaciones de peso observadas durante este periodo suelen ser normales. Con la lactancia materna, y más aún cuando es exclusiva, es esencial dejar de lado las «cifras» (cantidades, comparaciones con el biberón) para centrarse más en el comportamiento del recién nacido, su tono muscular y su evolución clínica general.

El aumento de peso de los bebés amamantados durante el primer mes

Variaciones normales de peso después del nacimiento

Pérdida de peso inicial

En los primeros días de vida, todos los recién nacidos pierden peso, tanto si son amamantados como si son alimentados con biberón. Esta pérdida es fisiológica y está relacionada, en particular, con: la eliminación del meconio (las primeras deposiciones), la pérdida de líquidos acumulados durante el embarazo y, por último, la adaptación a la alimentación extrauterina.

En un bebé amamantado, una pérdida de peso de hasta el 12 % del peso al nacer puede considerarse normal. El nadir ponderal (el peso más bajo alcanzado por el bebé) se produce con mayor frecuencia durante la estancia en la maternidad privada o no. Los equipos están presentes para acompañar y tranquilizar a los padres.

Pequeños consejos:

En caso de dificultad para ganar peso, a menudo se recomienda evitar los baños para que el recién nacido conserve toda su energía para mamar. También se recomienda encarecidamente la práctica del contacto piel con piel, ya que favorece la subida de la leche y favorece el aumento de peso.

El retorno al peso al nacer

Un bebé amamantado recupera, por término medio, su peso al nacer alrededor del duodécimo día de vida. Durante este periodo, es frecuente observar: un cambio en las deposiciones (se vuelven amarillentas y más líquidas), así como la caída del cordón umbilical.

Un retorno al peso al nacer un poco más tardío no es necesariamente alarmante, pero debe ser supervisado por un profesional sanitario (comadrona, médico, pediatra).

El aumento de peso esperado durante el primer mes

Una vez que la lactancia materna está bien establecida, el aumento de peso del bebé se vuelve más regular. Por término medio, un recién nacido aumenta entre 20 y 30 gramos al día.

Se recomienda: pesar al bebé una vez a la semana durante el primer mes. Estos pesajes pueden realizarlos una comadrona a domicilio, en el centro de protección maternal e infantil (PMI), en la consulta del médico o del pediatra.

No es necesario pesar al bebé a diario, ya que se corre el riesgo de generar estrés y sobreinterpretar las cifras.

Estos datos son solo orientativos. Algunos bebés ganan más peso, otros un poco menos, pero todos gozan de perfecta salud. Las curvas que figuran en las cartillas sanitarias se adaptan históricamente más a los niños alimentados con leche artificial. Por lo tanto, no hay motivo para preocuparse si un lactante amamantado se sitúa ligeramente por debajo de las curvas esperadas.

Los signos de un aumento de peso satisfactorio

La báscula no es, ni mucho menos, el único indicador del crecimiento. Un bebé amamantado que se desarrolla bien suele presentar:

  • al menos 6 pañales bien mojados al día después de la primera semana,
  • heces regulares, amarillas y líquidas (a veces con pequeños gránulos),
  • buen tono muscular y fases de vigilia cada vez más marcadas,
  • succión eficaz y audible,
  • succión activa y prolongada del pecho.

No existe una duración ideal para una toma, y el ritmo de las tomas durante el primer mes suele ser muy irregular.

La madre también puede percibir ciertos signos que indican una buena lactancia: sensación de sed o somnolencia durante y después de la toma, así como sensación de pechos más tensos antes de la toma (a menudo relacionada con la demanda del recién nacido). Para aliviar los pezones, aquí encontrará nuestros cuidados para la lactancia.

Consejos para favorecer un buen aumento de peso

Amamantar a demanda

Ofrecer el pecho sin limitar la duración ni la frecuencia. Por término medio, un recién nacido mama entre 8 y 12 veces en 24 horas, a veces más.

Comprobar la posición y la succión

  • La boca del bebé debe estar bien abierta (la nariz frente a la punta del pecho para favorecer la extensión de la cabeza y así una buena apertura).
  • Los labios deben estar fruncidos.
  • La barbilla debe estar pegada al pecho.
  • El bebé debe colocarse lo más cerca posible de su madre (vientre contra vientre, por ejemplo, en la posición llamada «de la Virgen María»).

El acompañamiento de una comadrona o una consultora en lactancia puede ser muy beneficioso, al igual que una consulta con un osteópata especializado en pediatría si la posición del bebé no es adecuada.

Alternar/ofrecer los dos pechos

Antes de la subida de la leche (hacia el tercer día), se recomienda ofrecer los dos pechos en cada toma. Se puede tomar como referencia una duración de unos veinte minutos por pecho, sin que sea una regla estricta.

Después de la subida de la leche, es preferible dejar que el bebé termine un pecho antes de ofrecerle el otro, ya que la leche del final de la toma es más rica en grasas y desempeña un papel importante en el aumento de peso del bebé.

Nota: no existe la leche «insuficientemente rica». La lactancia es una prioridad para el cuerpo de la madre. Por el contrario, una alimentación muy desequilibrada puede provocar carencias en la madre y un menor contenido de ciertas vitaminas en la leche.

Cuidar de la madre

  • Hidratarse bien (entre 1,5 y 2 litros de agua al día).
  • Llevar una alimentación suficiente, variada y equilibrada (las necesidades energéticas aumentan durante la lactancia).
  • Descansar todo lo posible y limitar el estrés.

El bienestar materno influye directamente en la calidad de la lactancia.

Durante el primer mes, es normal que el aumento de peso del bebé amamantado no sea necesariamente muy armonioso. Esto no debe ser motivo de ansiedad, ya que podría afectar a la lactancia. Es importante confiar en uno mismo y en el niño.

Artículo escrito por una comadrona.

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