Bebé prematuro La historia de Samantha: el nacimiento de mi bebé muy prematuro
Lo que hay que recordar
- Samantha dio a luz con 31 semanas y 5 días, tras una preeclampsia grave. Su hija, gran prematura, pesaba 1500 g.
- 42 días de hospital y después la vuelta a casa: sin el monitor del hospital, los padres necesitaban tranquilidad.
- El monitor Nanny la tranquilizó: vigila la respiración de su hija mientras duerme. Los monitores Nanny Care se pueden usar desde 1 kg.
Preeclampsia a las 29 semanas, cesárea de urgencia con 31 semanas y 5 días, 42 días en el hospital: Samantha cuenta el nacimiento de su hija gran prematura, la culpa, las pequeñas victorias de la neonatología y la vuelta a casa, tranquila gracias al monitor de respiración Nanny.
Por qué comparto mi testimonio
Descubre la historia del nacimiento de mi bebé muy prematuro. Compartir contigo mi experiencia me parecía imposible hace solo unos meses.
Pero los testimonios que leí durante esta prueba me ayudaron muchísimo. Así que, si alguien lee mi testimonio, no lo habré escrito en vano.
«El monitor de movimientos respiratorios se ha vuelto imprescindible para mí. Sin él, no conseguía dormir. Antes de acostarla, siempre necesito comprobar que el monitor de respiración Nanny está encendido. Es lo que de verdad me tranquiliza.»
Samantha, mamá de una niña nacida a las 31 semanas
El diagnóstico a las 29 semanas: la preeclampsia
Estaba embarazada de 29 semanas de amenorrea cuando empecé a tener la tensión demasiado alta. Muy pronto aparecieron también proteínas en la orina.
La hipertensión y la proteinuria son los dos síntomas principales de la preeclampsia. Esta enfermedad del embarazo se debe a un mal funcionamiento de la placenta y pone en peligro la vida de la madre y del bebé. El único tratamiento: el parto.
El parto de mi bebé muy prematuro y mi sentimiento de culpa
Mi parto
Me ingresaron con 30 semanas de amenorrea + 2 días por preeclampsia grave en la unidad de embarazo de alto riesgo.
Después de 10 días ingresada, llegó el día del que me habían hablado. Me dijeron: «Sabemos que la situación va a empeorar, pero no sabemos cuándo. Ese día, probablemente le harán una cesárea de urgencia».
Y así fue. Di a luz con 31 semanas de amenorrea + 5 días, es decir, a los 7 meses de embarazo. Mi hija nació muy prematura: pesaba 1500 g y medía 41 cm.
Mi sentimiento de culpa
Sentí mucha culpa. La culpa de no haber conseguido llegar a término, pero también porque tuve que dar a luz para salvarme yo.
También sentí culpa por la manera en que viví mi parto.
Para mi pareja fue el día más bonito de su vida, pero para mí no. La verdad es que tuve miedo, mucho miedo de perder a mi bebé. Temía que no diera su primer llanto. Y al final todo salió bien. Lloró, la oí.
Al nacer, solo pude ver a mi hija un momento, porque necesitaba cuidados. Pasé 5 horas en la sala de reanimación; fue largo y duro. Pero, mientras tanto, ella estaba en buenas manos. Estaba piel con piel con su papá, que me iba dando noticias.
Cuando la vi, tan pequeña, en su incubadora, con aquella mascarilla tan grande, volví a sentir una especie de culpa. La mascarilla le cubría toda la cara para ayudarla a respirar, y pensé: «Pero ¿qué te he hecho, mi bebé?».
El amor que sentía por mi hija estaba más que presente. Cuando por fin me la pusieron encima, sentí un amor enorme y una sensación inexplicable.
Hoy lo he entendido.
He entendido que yo no tuve ninguna culpa del nacimiento de mi bebé muy prematuro. Mi cuerpo luchó hasta el final para que mi hija tuviera lo que necesitaba, manteniendo los intercambios a través del cordón. Le estoy agradecida.
El nacimiento de mi hija muy prematura: nuestra victoria
Los cuidados médicos
Mi hija nació con la enfermedad de membrana hialina, una enfermedad ligada a la inmadurez de los alvéolos pulmonares por su prematuridad. Esta enfermedad le provocó dificultades para respirar.
Le pusieron CPAP (una ventilación con presión positiva continua) y después, durante un tiempo, Optiflow. Más tarde llevó gafas nasales de oxígeno, hasta que pudo respirar sola.
No le vimos la cara sin mascarilla hasta los 3 días, durante su aseo. Y no descubrimos su cara al natural, sin esparadrapo, hasta los 40 días.
La alimentaron por sonda nasogástrica y después con biberón, con la leche materna que yo me sacaba.
Le pusieron un gotero y un catéter central.
Por supuesto, estaba monitorizada. Vivimos periodos de estancamiento, días en los que estaba muy cansada, bradicardias y desaturaciones.
«Puede parecer poca cosa, pero estas victorias significan muchísimo. Saboréalas, son muy valiosas.»
Samantha
Las victorias de las primeras veces
También vivimos cada victoria:
- cada retirada de los distintos dispositivos respiratorios;
- el paso de la incubadora a la cuna térmica;
- el paso de la cuna térmica a la cuna «normal»;
- su primer biberón;
- su primer día sin sonda.
Puede parecer poca cosa, pero estas victorias significan muchísimo. Saboréalas, son muy valiosas.
¡También vivimos momentos mágicos!
La vimos abrir los ojos por primera vez a los 2 días. La vimos saborear unas gotas de leche con una jeringuilla pequeña, ella que hasta entonces solo se alimentaba por sonda. Mi hija no conocía el sabor de la leche.
La vimos luchar como una guerrera y hacer enormes progresos día a día.
Nos dio una auténtica lección de vida.
Las largas horas de piel con piel nos ayudaron
Las largas horas de piel con piel nos ayudaron mucho y nos repararon. Es uno de los primeros remedios para los bebés prematuros y, que quede claro, son los mejores abrazos del mundo.
Los Thérapeutiques Bain Bébé (baños terapéuticos para bebés) y la reflexología emocional para bebés también nos ayudaron mucho a liberar nuestras emociones.
La gran prematuridad en pocas palabras
Un bebé es prematuro si nace antes de las 37 semanas de amenorrea. Se habla de gran prematuridad cuando nace entre las 28 y las 32 semanas, como la hija de Samantha, nacida con 31 semanas y 5 días. Según el Inserm (el instituto francés de investigación médica), la prematuridad afecta a alrededor del 6,9 % de los nacidos vivos en Francia, es decir, a cerca de 55 000 bebés al año. La preeclampsia está en el origen de un tercio de los nacimientos de grandes prematuros.
Los pulmones de estos bebés todavía no producen suficiente surfactante, una sustancia que los pulmones fabrican a partir de la semana 32 de media: de ahí las ayudas respiratorias de las primeras semanas. Las apneas (pausas respiratorias) son frecuentes en los bebés nacidos antes de las 34 a 36 semanas, y el equipo vigila su respiración en el hospital.
El piel con piel forma parte de los cuidados: el Inserm indica que reduce las apneas, ayuda al bebé a dormir tranquilo, disminuye el dolor durante los cuidados y ayuda a la lactancia. La leche de la mamá, o la de un banco de leche, también ayuda a proteger su intestino, todavía inmaduro. Para saber más, lee nuestro artículo sobre las consecuencias de la prematuridad para la salud del bebé.
Los bebés suelen volver a casa cuando respiran y se alimentan solos y su crecimiento es satisfactorio. Después, el seguimiento continúa con el pediatra o el médico de cabecera.
La vuelta a casa: el monitor Nanny para tranquilizarnos
Nuestra hija estuvo ingresada en cuidados intensivos y después en neonatología. Salió del hospital a los 42 días. Durante todos esos días estuvimos rodeados de un equipo médico especializado. Durante los 41 días, a nuestra hija la vigiló un monitor que nos mostraba sus constantes de forma continua.
Teníamos muchísimas ganas de volver a casa. Sin embargo, cuando llegó el momento, nos angustiaba mucho encontrarnos solos de un día para otro. Ya no estaba el monitor del hospital para tranquilizarnos.
Así que decidimos optar por el monitor Nanny para vigilar su respiración mientras duerme.
«El monitor de movimientos respiratorios se ha vuelto imprescindible para mí»
El monitor de movimientos respiratorios se ha vuelto imprescindible para mí. Sin él, no conseguía dormir. Antes de acostarla, siempre necesito comprobar que el monitor de respiración Nanny está encendido. Es lo que de verdad me tranquiliza.
Hoy nuestra bebé tiene 11 meses y sigo usando este producto cuando nuestra hija duerme. Está muy bien, su desarrollo es completamente normal y es la más maravillosa de las niñas.
Para vigilar sus noches en casa
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care
Un monitor de respiración desde 1 kg
Los dos monitores Nanny Care se pueden usar desde 1 kg. El BM-03 Premium te avisa antes, a los 17 segundos sin movimiento respiratorio. El BM-02 también suena si no detecta respiración durante 20 segundos. Los dos son dispositivos médicos de clase IIb con certificación CE y se colocan debajo del colchón del bebé.
Ver los monitores de respiración






