Síndrome de muerte súbita del lactante: el relato de Justine, de 30 años Testimonios sobre la muerte súbita
Testimonios sobre la muerte súbita

Síndrome de muerte súbita del lactante: el relato de Justine, de 30 años

Los puntos esenciales

Lo que hay que recordar

  • El relato de Justine, mamá de Côme, que murió a los 5 meses de muerte inesperada del lactante durante una siesta, en febrero de 2022.
  • Un mensaje para otros padres: hablar de ello, buscar acompañamiento y formar en primeros auxilios a las personas que cuidan de los más pequeños.
  • Un monitor de respiración para dormir con tranquilidad: Justine lo recomienda a los padres que la siguen. Vigila la respiración del bebé, como complemento de las pautas de sueño recomendadas.

En febrero de 2022, Justine perdió a su hijo Côme, de 5 meses, durante una siesta en casa de su cuidadora. En 2023, cuando esperaba su tercer hijo, nos confió su historia: la llegada de Côme, aquel día, el duelo, el apoyo de los suyos y el mensaje que quiere transmitir a otros padres. Este es su relato, con sus palabras.

Justine, mamá de Jade y de Côme

Esta es la historia de mi hijo Côme, que murió el año pasado de muerte súbita del lactante. Desde mi primer embarazo hasta hoy, te cuento cómo lo he vivido y te doy algunos consejos a partir de lo que he pasado.

Me llamo Justine, tengo 30 años y vivo en el Yonne. Llevo ya trece años con mi pareja. Nuestra hija, Jade, tiene 6 años, y también somos padres del pequeño Côme, que murió hace un año. Ahora mismo estoy embarazada de mi tercer hijo.

Justine recomienda un detector de movimientos respiratorios a los padres que la siguen en redes sociales. El Nanny Care BM-03 Premium vigila la respiración del bebé mientras duerme: su placa de detección se coloca debajo del colchón, sin ningún sensor ni cable en contacto con el bebé. Una prealarma salta a los 17 segundos sin movimiento respiratorio y después la alarma sonora y luminosa, a los 20 segundos o si la respiración baja de 8 por minuto.

Mis tres embarazos, el nacimiento de Côme y su llegada a casa

He vivido tres embarazos muy bonitos en los que todo fue siempre bien. Llegué hasta el final y trabajé hasta el último día sin ninguna dificultad. En el embarazo de Côme tuve algunas náuseas más, pero nada anormal ni realmente molesto.

En mi primer embarazo decidí dar a luz con epidural, y fue un parto muy bonito, un parto muy suave. Jade pesó 3,250 kg. Era un bebé de peso medio.

El nacimiento de Côme

Con Côme fue un poco distinto: habíamos decidido no saber el sexo del bebé hasta el parto para llevarnos la sorpresa. Di a luz un día antes de la fecha prevista y no quería epidural. Lo conseguí y estoy muy orgullosa de mí misma, ¡aunque no volvería a hacerlo! Todo dependió de la cabeza, porque en ese momento solo sueñas con una cosa: ¡aliviar las contracciones! Al nacer pesaba casi 3,6 kg. Era un bebé precioso y muy sano.

Cuando nació Côme, Jade estaba muy contenta de tener un hermanito y nosotros estábamos en una nube, como cualquier padre que recibe a un recién nacido. Fue una vuelta a casa preciosa. Mi pareja y yo sabíamos que el primer hijo podía tener algo de celos con la llegada de un segundo bebé, pero hicimos todo lo posible para que no los tuviera. Por eso impliqué mucho a Jade en el embarazo, en las compras y en la preparación de la habitación antes de que llegara el bebé, para que todo fuera lo mejor posible.

Cuando nació Côme, incluso le preparé a Jade una «caja de hermana mayor» diciéndole que era de parte de su hermanito. Jade nunca me preguntó cómo era posible, pero estaba encantada de recibir regalos de Côme. Estaba realmente enamorada de su hermanito, ¡era un amor precioso! Todo iba muy bien: nos adaptamos a nuestra nueva vida de cuatro y Jade estaba muy orgullosa de enseñar a su hermanito, de cuidarlo y de darle el biberón. Al terminar mi baja de maternidad, decidí alargarla para disfrutar un poco más de mi bebé.

Los primeros meses de Côme: alimentación, sueño y cuidado

Los primeros meses del bebé

Los primeros meses con Côme fueron algo más complicados que tras el nacimiento de Jade, porque con el primero te adaptas por completo al ritmo del bebé. Con el segundo ya tienes al mayor del que ocuparte, así que inevitablemente es un poco más difícil. A veces hay que despertar al bebé, que duerme tranquilamente, para llevar a la mayor al colegio. Hay que organizarse de otra manera, porque es más cansado.

Lo que de verdad nos ayudó fueron los cinco años de diferencia con Jade, porque ella ya era autónoma. También pude alargar la baja con las vacaciones pagadas que no había disfrutado. Côme nació el 15 de septiembre de 2021; tenía que volver al trabajo a finales de noviembre o principios de diciembre y al final pude reincorporarme justo después de Navidad, el 27 de diciembre.

La alimentación del bebé

En cuanto a la alimentación de mis hijos, he tenido mucha suerte. No di el pecho ni a Jade ni a Côme, pero hice la toma de bienvenida al nacer cada uno. Después pasamos al biberón con la leche que ofrecía la maternidad. Por cierto, tengo la impresión de que la marca de leche cambia de un año a otro. Con mi hija usamos la leche «Gallia» hasta los tres años. Tuvo algunos pequeños cólicos que se le pasaron muy rápido después de una cita con el osteópata. Cuando nació mi hijo, la marca era «Guigoz» y seguimos con ella. No tenía problemas de alimentación ni ningún cólico. Comía muy bien. A finales de año, Côme pasó una bronquiolitis, pero nada grave, ya que no tuvo que ingresar en el hospital. En esos días tomaba algo menos de biberón, pero todo iba bien.

El sueño del bebé

En cuanto al sueño, Côme dormía en nuestra habitación durante su bronquiolitis para que pudiéramos vigilarlo. Hicimos colecho durante mucho tiempo, pero, por supuesto, él estaba en su propia cuna, porque es importante para la seguridad del bebé. Para nosotros era impensable que durmiera solo en su habitación durante la bronquiolitis, aunque ya había empezado a acostarlo en su habitación para las siestas. Siempre llevaba el vigilabebés encima. Así podía hacer mis cosas y estar tranquila. Creo también que pasó alguna noche en su habitación, para que mi pareja y yo pudiéramos tener un poco de tiempo para nosotros. Pero en cuanto se ponía malo, el bebé dormía en nuestra habitación.

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El cuidado del bebé

Jade ya iba al colegio, pero seguía yendo a casa de su cuidadora los miércoles y durante las vacaciones escolares. Decidimos llevar a Côme con la misma cuidadora, porque con Jade todo iba bien. Además, tiene mucha experiencia con niños. Es la típica cuidadora a la que le encantan los niños, con la entrada llena de sus dibujos. ¡Le apasiona lo que hace!

Antes de que Côme empezara a jornada completa con la cuidadora, hizo uno o dos días de adaptación en diciembre y todo fue muy bien. Creo que es importante hacerlo, por el bebé y por los padres. ¡Te quitas un estrés el primer día! La cuidadora empezó a cuidar oficialmente de Côme a principios de enero de 2022 y todo iba de maravilla. Cuando Jade estaba allí, le encantaba pasar tiempo con su hermanito, enseñárselo a sus amigos y ocuparse de él. Todo iba realmente bien: Côme comía bien, hacía siestas largas; en fin, nada especial que contar.

El 10 de febrero, Côme volvió a tener bronquiolitis con una pequeña otitis. Yo no era nada una madre agobiada cuando el bebé estaba malito, mientras comiera un poco. Iba a casa de la cuidadora con su Ventolin y sus medicinas. Luego, a finales de mes, llegaron las vacaciones escolares. Jade fue a casa de la cuidadora a la vez que su hermano durante varios días.

El accidente de Côme, la muerte súbita del lactante y lo que pasó

El 23 de febrero de 2022 es la fecha en que murió Côme. Ese día, mi pareja y yo estábamos trabajando y nuestros dos hijos estaban en casa de la cuidadora.

Hacia las 15:30 o las 16:00, recibo una llamada de la cuidadora. Cuando eres padre o madre y ves aparecer en la pantalla el número de la cuidadora, de la guardería o del colegio, siempre te angustias; nunca te imaginas la llamada que vas a recibir. Cuando descuelgo, noto por su voz que pasa algo. Para mi familia, para mis allegados y para mí, esa primera llamada marcó a todo el mundo, y es una llamada que no olvidaré en toda mi vida. Es como si el cerebro se detuviera.

Recuerdo como si fuera ayer la llamada de la cuidadora, presa del pánico. Me repetía sin parar «Côme no respira, Côme no respira», y en ese momento yo no entendía nada. Le pedí que lo repitiera y me volvió a decir «Côme no respira». Estaba en pánico, no sabía qué hacer. Recuerdo que le dije: «¡Llama a los bomberos, voy para allá!». Estaba sola en el trabajo, cerré la tienda, cogí todas mis cosas y me subí al coche.

Había unos 15 o 20 km entre mi trabajo y la casa de la cuidadora. Conduje como nunca lo había hecho y llamé a mi pareja para explicárselo. En un momento dado, me encontré detrás del camión de bomberos con la sirena sonando: entendí que pasaba algo grave. Sabía adónde iban. Cuanto más conducía, más entendía la gravedad de la situación; necesitaba llegar cuanto antes a casa de la cuidadora para ver a mi hijo, para entender lo que estaba pasando de verdad. Por teléfono no lo entendía bien; nunca llegas a creer que realmente ya no respira, piensas que quizá se está ahogando, que quizá le falta el aire, y te dices que se le va a pasar.

Después llegamos todos a casa de la cuidadora: yo, mi pareja y los bomberos. No pude ver a Côme enseguida, pero un poco más tarde supe que mi marido sí había podido ver a nuestro bebé. Los bomberos intervinieron de inmediato, bloquearon la puerta para que les dejáramos trabajar y se hicieron cargo de Côme.

La cuidadora y mi hija estaban llorando. Ella me decía: «Côme ha muerto, Côme ha muerto». Después, todo se precipitó. Pasó muy rápido y, al mismo tiempo, se hizo muy largo.

Estuvimos allí una hora viendo al SAMU (el servicio de emergencias médicas) ir y venir sin parar. Era como en las películas, cuando preguntas qué está pasando y nadie se para a contestarte. Le hicieron el masaje cardíaco y probaron el desfibrilador. Oí la máquina que buscaba el pulso; no había nada, pero yo mantuve la esperanza hasta el final.

A diferencia de mí, mi pareja fue más realista desde el principio, porque tiene formación de socorrista en el trabajo (SST). Me dijo: «No sirve de nada […], ya no lo vamos a recuperar». Pero para mí no era posible, tenía que recuperar a mi bebé.

Mientras esperábamos, los gendarmes nos interrogaron a nosotros y a la cuidadora para hacer una pequeña investigación. Después, los bomberos acabaron llevándose a Côme al hospital. En ese momento, ¡tengo todavía más esperanza! Me digo que no se ha acabado, porque si no, no harían eso. Mi hermano, que vive en el mismo pueblo que la cuidadora, se queda con Jade, y mi pareja y yo nos vamos al hospital. Por el camino, recuerdo que llamé a mi madre para contarle lo que pasaba.

Al llegar a urgencias, nos hicieron esperar otra vez. Seguía sin poder ver a Côme, pero mantengo la esperanza hasta que veo salir al médico del SAMU que atendía a mi hijo con la mochila a la espalda. Nuestras miradas se cruzaron y leí en sus ojos que se había acabado. Después, la médica del hospital nos pidió que la acompañáramos a su despacho y nos preguntó qué había pasado.

La explicación de la muerte súbita del lactante

Para entender bien el accidente, hablé mucho con la cuidadora. Necesitaba saber todo lo que había pasado.

Côme había empezado la alimentación complementaria a los cinco meses, como hice con Jade. Ese mediodía había comido un poco de puré y después ella lo acostó para la siesta.

La cuidadora tenía bastantes niños, por las vacaciones escolares. Para que Côme estuviera tranquilo, pensó que, por una vez, lo acostaría en una habitación del piso de arriba para que pudiera descansar en calma. Se lo ha reprochado mucho, porque normalmente hacía la siesta en el salón. Lo acostó en su cuna, boca arriba, y bajó a hacer actividades con los mayores.

Al cabo de una hora de siesta, le pareció raro que no se despertara y subió a mirar en la habitación. Cuando llegó, vio a Côme boca abajo.

Siguiendo las recomendaciones de los médicos, mi hijo siempre había dormido boca arriba. Pero desde hacía dos días, cuando estaba despierto, conseguía darse la vuelta y ponerse boca abajo cuando estaba boca arriba.

Así que creo que Côme se dio la vuelta al principio, cuando la cuidadora lo dejó en la cuna, y después nunca sabremos qué pasó. Cuando vio a mi hijo en la cuna, su tez había cambiado, se había apagado. Lo cogió y lo acarició diciéndole: «despierta, campeón, despierta», pero no se despertaba. Me contó que notaba por el peso de su cuerpo que se dejaba llevar. Lo tumbó sobre su pecho, intentó frotarle la espalda y fue entonces cuando me llamó, cuando entendió que pasaba algo grave.

Hoy pienso que es muy importante tener un detector de movimientos respiratorios […]. Quizá habría permitido a la cuidadora intervenir más rápido. Aun así, me parece una pena que no se ofrezca a las cuidadoras ninguna formación periódica en primeros auxilios. No entiendo que no haya más prevención sobre la muerte súbita del lactante, con la cantidad de accidentes domésticos que hay. Pienso que, si hubiera tenido una formación periódica y continua, quizá en lugar de llamarme habría hecho los gestos de inmediato, pero no se lo reprocho, ella no tiene la culpa.

La atención tras la muerte de Côme

Cuando la médica nos dijo que Côme había muerto de muerte inesperada del lactante, también llamada muerte súbita del lactante, mi pareja y yo nos derrumbamos.

Una vez más, todo fue muy rápido. Enseguida necesité ver a Côme, y esperamos en el despacho de la médica mientras hacían lo necesario para prepararlo. El personal había subido a nuestro hijo a la planta de pediatría, a una habitación pequeña, para que fuera menos «brutal» para nosotros.

Quiero decir que el personal del hospital fue realmente maravilloso. Cuando fuimos a ver a Côme, nos dejaron a solas con él, en la intimidad. Después se nos unió nuestra familia.

Volvimos a ver a la médica que nos había comunicado la muerte de nuestro hijo para que nos hablara de la muerte súbita del lactante. Nos preguntó si sabíamos lo que era y le dijimos que sí. También nos habló de la autopsia, para estar seguros de la causa de la muerte. Pero nos negamos. No queríamos que tocaran a nuestro bebé.

Después nos reunimos con los psicólogos y hablamos con ellos. Nos hacemos muchas preguntas sobre nuestra hija, porque Jade estaba presente cuando murió Côme. Vio a la cuidadora hacerle el masaje cardíaco. Estamos muy preocupados por ella y les preguntamos qué va a pasar.

Al final del día, hay que irse. Fuimos a dormir a casa de mi madre y le contamos a nuestra hija que Côme había muerto. Esa noche dormimos los tres juntos, porque necesitábamos encontrar fuerzas para no derrumbarnos en toda la noche. Las mañanas que siguen a la muerte de nuestro hijo son muy difíciles. Pasamos de la pesadilla a la realidad.

El día después de la muerte de Côme

A la mañana siguiente, volvimos al hospital para hacer los trámites administrativos del fallecimiento. Después nos llamó la gendarmería para explicarnos que el fiscal quería abrir una investigación y exigía una autopsia. Entiendo la decisión del fiscal, porque trabajo como asesora funeraria desde hace casi cinco años.

Todo lo que pasa en ese momento lo controlo, aunque habría preferido no tener que ocuparme de todo eso. Para mí es un poco más fácil que para mi pareja, porque sé cómo funciona y qué hay que hacer. A mi marido le cuesta más lo de la autopsia. Se lo explico, lo tranquilizo diciéndole que es normal y que no podemos oponernos. Pero lo más duro es que hay que esperar varios días para volver a verlo, mientras se hace la autopsia. Trasladarán a Côme al Instituto Médico Legal (IML) de París. No es fácil, porque, como cualquier padre, necesitamos proteger a nuestro bebé, estar a su lado, pero no podemos hacer nada, no podemos controlar nada. Las personas que se ocupan de nuestro hijo nos tranquilizaron mucho y nos aseguran que allí lo cuidarán bien.

La organización del funeral

Después, pasan los días. Tenemos que organizar el funeral. Nos hacemos preguntas como: ¿lo enterramos?, ¿lo incineramos?, ¿dónde lo enterramos? También hay que elegir una música para su entierro.

Sinceramente, lo gestioné todo yo y no sé cómo lo hice. Estaba tan entera que hasta mis propios padres me decían: «¿Cuándo te vas a venir abajo?». Necesitaba hacerlo todo para que mi hijo tuviera una ceremonia bonita. Para mí eran los últimos días para rendirle un bonito homenaje. Quería que todo fuera perfecto. Estaba totalmente centrada en organizarlo, por él, por mi hijo. Mi pareja me dejaba hacer. Me dejó elegir las canciones y los textos, y yo se los daba para que los aprobara. Incluso hice un vídeo con fotos de Côme para su entierro. Fue muy duro, pero quería hacerle una ceremonia bonita. Aun así, los profesionales nos ayudaron compartiendo ideas que a mí no se me habían ocurrido. Se implicaron mucho: por ejemplo, me propusieron soltar globos blancos en el cementerio.

La vida después de la muerte de Côme: superar esta prueba y reconstruirse

Las primeras semanas

Cada padre o madre que ha perdido a un hijo vive su muerte de una manera distinta. Hay muchos factores que influyen en cómo avanza el duelo, aunque el duelo nunca se termina del todo. Nunca olvidas a tu hijo, siempre está ahí. Al principio, algunas personas me decían «el tiempo pondrá las cosas en su sitio», pero yo no les creía en absoluto. Estás tan mal que no piensas en el futuro.

Los primeros días, las primeras semanas, me preguntaba cómo íbamos a salir adelante con nuestra hija. Estaba bloqueada, pero lo que de verdad nos ayudó fue el apoyo de nuestros seres queridos. Creo que desde el día en que murió Côme no estuvimos nunca solos en casa durante al menos dos meses. Tenía miedo y temía quedarme sola. Necesitábamos a los nuestros, y para nuestra hija también era importante. Nuestra vida dio tal vuelco que nos costaba gestionarnos a nosotros mismos, gestionar nuestro propio cuerpo. Hasta andar nos suponía un esfuerzo. Cuando entierras a tu hijo, entierras una parte de ti. Pero después, poco a poco, vuelves a echar raíces.

El apoyo de nuestros seres queridos

Aun así, para nosotros lo más difícil fue ocuparnos de nuestra hija, porque cuando eres padre tienes que sobreponerte por tus hijos, y si no hubiéramos tenido a los nuestros, no habríamos tenido ninguna ayuda.

Menos mal que Jade entendió bastante rápido lo que había pasado, pero sigue siendo una niña a la que hay que llevar al colegio, dar de comer, bañar… Para nosotros, las tareas del día a día eran realmente insuperables. No sé cómo lo hacen las personas que no tienen el apoyo de sus seres queridos. Al final, tuvimos la ayuda de nuestra familia y de nuestros amigos durante muchísimo tiempo. Nos hacían la comida, comían con nosotros, y eso nos permitió no perder peso. ¡Fueron muy importantes para nosotros! Todavía hoy tenemos amigos en casa todos los fines de semana, todas las semanas. Se ha convertido en una especie de rutina y nos sienta muy bien estar siempre acompañados.

El apoyo psicológico

Después llegó el apoyo psicológico, que nos ayudó mucho a superar esta prueba. Nuestra hija fue la primera en ir a una psicóloga. Después fui yo. Me acompañó durante un año una psicóloga del hospital que estaba presente el día en que murió Côme; era más sencillo, porque ya lo sabía todo. Me ayudó mucho. Necesitaba una opinión profesional sobre la situación, sobre lo que había que hacer e incluso sobre nuestra relación de pareja. Mi pareja y yo vivíamos el duelo por nuestro bebé de forma completamente distinta. No teníamos las mismas ganas ni las mismas necesidades. Poder explicarle todo eso a una psicóloga y llegar a saber cómo gestionarlo nos ayudó mucho.

Mi pareja, en cambio, no quiso ir al psicólogo. No habla de ello con tanta facilidad como yo, e incluso en el día a día no se expresa mucho sobre todo esto. Era bastante complicado para mi familia y para mí, porque no conseguíamos saber cómo se encontraba. Decidí llevarlo a un psicólogo, pero no sirvió de nada. Al final, fue entonces cuando entendí que vivíamos el duelo de forma diferente, que no teníamos las mismas necesidades y que, si él no quería hablar de ello, no pasaba nada.

En mi caso, él vio que me hacía bien hablar con una profesional y hablar de ello en las redes sociales, y lo aceptó. En cualquier caso, hoy conseguimos hablar de algunas cosas importantes, como la llegada de nuestra segunda hija. Hablamos juntos de cómo preparar la habitación y de las cosas de Côme que hay que retirar. Es un tema en el que tenemos que ponernos de acuerdo y, por supuesto, conseguimos hablarlo.

Superar la prueba gracias a las redes sociales

Gracias a las redes sociales encontré otros apoyos importantes para superar esta prueba. Al principio pensaba que la gente se alejaría, pero al final no fue así. Cuando empecé a contar nuestra historia, recibí un montón de mensajes de mamás a las que les había pasado lo mismo. Encontré mucho apoyo, ayuda y respaldo gracias a mi comunidad. Fue algo muy positivo y, por supuesto, tuve el visto bueno de mi psicóloga antes de hablar del tema en mis redes.

Todo esto me hizo darme cuenta de que la muerte súbita del lactante no les pasa solo a los demás y de que, por desgracia, no hablamos de ella lo suficiente. Algunas personas están menos acompañadas que otras y a veces nos cruzamos con padres que lo han vivido sin que lo supiéramos nunca, por desgracia. Las circunstancias de estas desgracias a veces son muy distintas, pero quizá sigue siendo un tema demasiado tabú.

Cuando algunas personas vinieron a hablarme por Instagram, me contaban que ya no hablaban nunca de su hijo, que nadie las había acompañado, y pensé que no podía ser, ¡que era horrible! Otras me contaron lo bien que les sentaba hablar de ello y, al final, nos hacíamos bien mutuamente.

En las redes también hay personas que me preguntan qué hacer porque les está pasando a alguien de su entorno. A veces es difícil responderles, pero aun así sienta bien saber que puedes ayudarles un mínimo. Incluso hay mamás que se ponen en contacto conmigo porque alguien se lo ha recomendado. A veces no es fácil para mí, pero, por mi trabajo, quiero tranquilizarlas respondiendo a sus preguntas. Y también hay mucha gente que me dice que, gracias a Côme, estoy transmitiendo un mensaje. Quizá se fue para ayudar a otros padres, a otros bebés.

En cualquier caso, una cosa es segura: desde que recomendé en mis redes el monitor Nanny o cualquier otro detector de movimientos respiratorios, muchos padres lo han comprado. Algunos padres no se atrevían a comprarlo antes porque pensaban que les generaría demasiada «ansiedad», que se iban a volver «locos» con él, y al final no: les tranquiliza. Intento de verdad transmitir en mi cuenta de Instagram un mensaje de prevención sobre la muerte inesperada del lactante y después, una vez transmitido el mensaje, los padres son libres de hacer lo que quieran.

«Algunos padres no se atrevían a comprarlo antes porque pensaban que les generaría demasiada “ansiedad”, que se iban a volver “locos” con él, y al final no: les tranquiliza.»

Justine, mamá de Côme
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El Nanny Care BM-02 se coloca debajo del colchón del bebé y funciona sin smartphone ni Internet. Un piloto verde parpadea con cada respiración; si no detecta respiración durante 20 segundos, o si el ritmo baja de 8 respiraciones por minuto, suena para que puedas intervenir enseguida. Es un dispositivo médico de clase IIb con certificación CE y tiene más de 1000 opiniones de clientes, 9 de cada 10 con 5 estrellas.

El tercer embarazo

Las ganas de tener otro bebé llegaron muy rápido. Es algo que no sé explicar y creo que es propio de cada uno. Recuerdo que se lo pregunté a mi pareja una noche, en la cama. Pensaba que me iba a decir que no, ¡y al final me dijo que sí enseguida! Creo que necesitábamos volver a tener vida y felicidad en casa, pero, evidentemente, también teníamos ganas y necesidad de cuidar de un bebé. Queríamos recuperar la alegría, ver sonrisas en la cara de nuestros seres queridos y dar una buena noticia.

Me quedé embarazada a los dos meses. Vivimos este embarazo de otra manera. Tenemos mucha más angustia. Se ha multiplicado, a diferencia de los dos embarazos anteriores. Pero cuanto más avanza el embarazo, más esperanza tengo, aunque, mientras el bebé no esté aquí, voy a tener hasta el final más angustia que en los otros embarazos.

En cuanto al sexo del bebé, estábamos deseando saberlo, porque pensábamos que, si era un niño, sería más complicado decidir qué cosas guardar. Al final, la pregunta no se plantea: vamos a cambiarlo todo, ¡y más o menos nos hemos puesto de acuerdo sobre lo que vamos a guardar y lo que no!

Es otra forma de organizarse. A mí me preocupaba más qué ropa guardar, y a mi pareja, los juguetes. Me dijo: «En cuanto a los juguetes, no guardamos nada para la pequeña». Después empecé a ordenar la ropa de Côme. Hay prendas que quiero guardar de recuerdo porque todavía lo veo con ellas puestas, y otras que no le veo sentido guardar. En cuanto a los muebles, decidimos juntos conservarlos, porque al principio eran los de Jade.

El detector de movimientos respiratorios para nuestra hija

Para la llegada de nuestra hija, por supuesto que vamos a comprar el detector de movimientos respiratorios. Además, tenemos esa angustia de preguntarnos qué lugar va a ocupar nuestra hija en el futuro, porque inevitablemente llega después de una prueba familiar muy dura. Llega después de la muerte de un hermano mayor al que no habrá conocido, pero al que seguramente conocerá a través de nosotros. Sinceramente, creo que voy a necesitar acompañamiento en este tema.

Y, gracias a mi comunidad, hay personas que me escriben para contarme que nacieron después de que sus padres perdieran a un hijo. Entonces hablamos: «¿Cómo lo viviste? ¿Lo hablaste con tus padres?», etc. Es superenriquecedor. Y si no quieres hablar de ello por Instagram, hay muchos grupos de apoyo y asociaciones donde se puede hablar de todo esto.

La reacción de Jade ante el embarazo

Jade se puso supercontenta al enterarse del embarazo. Al principio me hablaba mucho de una hermanita, pero después quería un hermanito. Cuando supo que era una niña, se quedó un poco decepcionada. Pero hablamos mucho.

Al principio yo también quería un niño, porque necesitaba reencontrar a mi hijo a través de un nuevo bebé, pero mi psicóloga me dijo que para Jade sería mejor que fuera una niña, para evitar que hiciera comparaciones. Al final, ¡mi pareja y yo estamos muy contentos de tener una niña! Implicamos mucho a Jade, como en el segundo embarazo: vamos de compras juntas, decoramos la habitación del bebé y ella está muy contenta.

La muerte inesperada del lactante: los datos oficiales

Santé publique France (la agencia de salud pública francesa) define la muerte inesperada del lactante como «la muerte súbita de un niño de entre 1 mes y 1 año que hasta entonces estaba sano, sin que nada en sus antecedentes conocidos ni en las circunstancias permitiera preverla». La muerte se produce casi siempre durante el sueño.

El registro nacional francés OMIN contabilizó una media de 210 casos al año en Francia entre 2016 y 2020. Como dice Justine, no se habla lo suficiente de ello.

Las pautas de sueño recomendadas

Santé.fr (contenido de la Asociación francesa de pediatría ambulatoria) recomienda acostar al bebé:

  • boca arriba;
  • en un saco de dormir adaptado a su talla;
  • sin manta, edredón ni almohada hasta los 2 años;
  • en una habitación entre 18 y 20 °C;
  • en la habitación de los padres durante los 6 primeros meses.

Un monitor de respiración no sustituye estas pautas ni tu vigilancia: las complementa. Vigila la respiración del bebé mientras duerme y te avisa si deja de detectar respiración. Si el bebé también duerme la siesta en casa de una cuidadora o de sus abuelos, un segundo monitor te permite mantener la misma vigilancia.

Como desea Justine, conocer las maniobras de reanimación del bebé es útil para todas las personas que cuidan de niños pequeños. Y si estás pasando por el duelo de un bebé, no estás solo: hemos reunido los apoyos posibles para los padres en duelo.

Vigilar sus noches y sus siestas

Este artículo no sustituye una consulta médica.
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Nanny Care le recomienda

Vigilar la respiración del bebé mientras duerme

El BM-02 y el BM-03 Premium se colocan debajo del colchón y vigilan la respiración del bebé mientras duerme. El BM-03 Premium te avisa antes, a los 17 segundos sin movimiento respiratorio. Los dos son dispositivos médicos con certificación CE y complementan las pautas de sueño recomendadas.

Ver los monitores de respiración
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Preguntas frecuentes

¿Qué es la muerte inesperada del lactante?
Santé publique France la define como la muerte súbita de un niño de entre 1 mes y 1 año que hasta entonces estaba sano, sin que nada permitiera preverla. Se produce casi siempre durante el sueño.
¿A cuántos bebés afecta en Francia?
El registro nacional francés OMIN contabilizó una media de 210 casos al año en Francia entre 2016 y 2020, según Santé publique France.
¿Cómo hay que acostar al bebé?
Boca arriba, en un saco de dormir adaptado a su talla, sin manta, edredón ni almohada, en una habitación entre 18 y 20 °C y en la habitación de los padres durante los 6 primeros meses.
¿Qué hace un monitor de respiración como Nanny Care?
Vigila la respiración del bebé mientras duerme y suena si no detecta respiración durante 20 segundos o si el ritmo baja de 8 respiraciones por minuto. Complementa las pautas de sueño recomendadas, sin sustituirlas.